martes, 3 de mayo de 2011

De paseo por los cementerios del Bierzo.
Villafranca del Bierzo.

Tras llevar varias entradas hablando de personas ilustres, de sepulcros que quitan el sentido y de estatuas que tendríamos perfectamente decorando nuestros aposentos aún sabiendo su procedencia, vamos a empezar hoy con la sección de cementerios "tal cual",  porque, si bien es verdad que admirar al Moisés de Miguel Ángel o perderse por las naves de una colegiata o buscar hasta el desespero la tumba de algún personaje histórico es apasionante, lo verdaderamente conmovedor de esta afición nuestra es pasear tranquilamente entre tumbas de anónimos que nos aportan paz a la vez que belleza (en algunos casos, claro).

Parte de mi Semana Santa se desarrolló haciendo visitas a los cementerios de localidades cercanas a mis lugares de recreo. Cementerios normales, como cualquiera de los que ustedes puedan visitar, pero ¿quién estipula lo que es o no normal? Porque siempre nos encontraremos con algo que nos llama poderosamente la atención, ¿sí?

Pasen, paseen y vean el Cementerio de Villafranca del Bierzo, justo al lado de la iglesia de Santiago, parada obligatoria del camino homónimo. Una verdadera belleza del siglo pasado que conserva aún su antiguo esplendor aunque teñido de algún que otro liquen.

Más o menos esto es lo primero que nos encontramos cuando miramos a la izquierda.

Detalle del ángel que guarda la tumba del matrimonio Diez-Novo, algo deteriorado y con una capa de pintura plástica por encima que le da este aspecto. Una pena. Año 1915 aprox.
Es curioso encontrarse con una jaula "espanta saqueadores de cadáveres" en un cementerio español.  Es la primera que veo. Desafortunadamente la lápida está tan desgastada que no sé de quién es ni de qué año.

Tumbita infantil al lado de "la jaula".  Estará algo estropeada, pero alguien le ha traído flores no hace mucho.
Tumbas y más tumbas bordeados por una especie de seto cuajado de panteones.
Curioso artefacto para que la lápida no se venga abajo: un hilo de cobre de los de toda la vida. No parecía una tumba católica. Me llamó la atención. Quizá tuviera antaño alguna cruz grabada...
Cruz de hierro forjado, muy propia del estilo de principios del siglo XX.
Curiosa cruz en 3D (tenía cinco brazos saliendo del centro axial) sobre una columna de estilo jónico. 
Sarcófago en el aire. La mayoría de los enterramientos de esta zona eran bajo el suelo, excepto este y otro más...
... este.
Los líquenes invaden el retrato funerario de don Ramón Sánchez. Por delante está literalmente comido por un ciprés.
Nichos en una especie de mausoleo. Curioso. Familia Saavedra.
Igual que en la anterior fotografía: un mausoleo con nichos. Familia Olarte.
La barrera de panteones privados hace de muralla al cementerio.

Me encantó este rinconcillo abandonado. Parece un bodegón con ese rosal tratando de sobrevivir a la falta de luz de la lápida. Simplemente precioso.
La única pieza moderna interesante que me encontré. Todavía estoy tratando de adivinar qué figura o qué simbolismo trató de plasmar el autor en esta piedra. He llegado a la conclusión de que parece una especie de espíritu o alma abandonando el cuerpo hacia el cielo. ¡Me encantó! Tumba de las familias Álvarez-Bardasco y Moral-Fernández.
No sé si fue que el día era lluvioso, pero me pareció estar paseando al igual que lo hacía el personaje de la Regenta por las calles de Vetusta, por su camposanto, claro. Esta especie de pátina que se deposita en los cementerios de algunas poblaciones, con esa incierta dejadez, me fascina. ¿A ustedes no?

Para finalizar una perlita difícil de ver: el panteón de los Marqueses de Villafranca en el Convento de la Anunciada. Es un convento de clausura. Normalmente está la puerta cerrada y de hecho la encontramos cerrada, pero dándole un pequeño empujoncillo, como quien no quiere la cosa, nos mostró su tesoro.

Lápidas en el suelo sencillas tal y como requiere la orden de las clarisas destacando una preciosa ¿tapa de sepulcro? de fina marquetería y diferentes arcosolios con los restos de personajes ilustres de la ciudad. 
El panteón está resguardado tras una verja con lo cual no se puede pasar. La monjitas tienen señalizada la tumba de Sor Celina del Niño Jesús, clarisa que vivió en el convento y que opta a la canonización. Pero lo importante de semejante lugar son sin duda sus dos enterramientos más ilustres, los fundadores de La Anunciada: María de Toledo (abnegada mujer tocada por la vocación desde niña, fundadora del convento) y su padre don Pedro de Toledo Osorio, quinto Marqués de Villafranca y mecenas del lugar. Ninguno de los dos está señalizado y la poca iluminación del lugar no ayuda a encontrarlos.

Arcosolio gótico de Pedro de Toledo Osorio,  quinto Marqués de Villafranca, mecenas del Convento de La Anunciada. Su visibilidad es prácticamente nula ya que se encuentra justo al principio del panteón a la derecha. 
Si quieren obtener más información sobre los enterramientos ilustres de la zona de Villafranca del Bierzo pueden consultar este blog. Lamentablemente lleva mucho tiempo sin actualizar.

2 comentarios:

  1. Bonito cementerio éste que nos traes. Además queda contrastado con ese color post-lluvia que realza los colores.

    Ese ángel decapado y esa pajarera tan trabajada son dos detalles preciosos.

    Mención aparte merece ese espléndido panteón.

    Una gran entrada sin duda.

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  2. Mañana pondré el de la otra gran ciudad del Bierzo: Ponferrada, con menos solera, pero con alguna perla, ¡cómo no!

    ¡Muchas gracias por el piropo, Ksawery!

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