sábado, 15 de octubre de 2011

¿Quién solicita entrar?
Cripta Imperial de los Capuchinos, Viena (Austria)

Hace unos meses nos levantábamos con la noticia de la muerte de Otto de Habsburgo-Lorena, el último descendiente que quedaba del último emperador de la Casa de los Habsburgo o lo que es lo mismo de los emperadores de Austria-HungríaPese a que tanto Hungría como Austria se declararon repúblicas tras la Primera Guerra Mundial y abolieron su monarquía, las exequias de Otto de Habsburgo se llevaron a cabo de la forma más tradicional, tal y como correspondería a un auténtico emperador aunque la historia haya corrido por distinta acera. No nos vamos a fijar aquí en si incumben o no tales honores a esta persona, ya que no es el fin último de este blog, pero sí en el ritual con el cual fue despedido de este mundo y acogido en el siguiente porque merece la pena. Pero primero de todo, un poquito de historia.

Antes de que el Convento de los Capuchinos fuera erigido para albergar en sus entrañas la Cripta Imperial de la Casa Habsburgo (siglos más tarde Habsburgo-Lorena), los emperadores y emperatrices austro-húngaros eran inhumados en diferentes lugares según sus preferencias. Fue el emperador Fernando III (que gobernó de 1637 a 1657) el que institucionalizó la cripta capuchina como hereditaria de la Casa Habsburgo. Vayamos algo más atrás en la historia. 

Detalle de uno de los ataúdes de bronce, concretamente el perteneciente a Eleanora, hija del emperador Fernando III, en la Cripta de Leopoldo. No fue un personaje especialmente importante en la corte vienesa, pero los detalles de su sarcófago me llamaron la atención en ese momento.