jueves, 19 de julio de 2012

Víctor Noir o cómo morir con las botas (y otras cosas) puestas.

Hace poco se suscitó un pequeño debate en el grupo de Facebook Apoyamos la Ruta Europea de los Cementerios sobre el buen humor en los camposantos. Todo fue a cuenta de la escultura de un Cristo que se elevaba a los cielos en una contorsión torácica que hacía parecer que estaba bailando más que resucitando. A mí me gustó. Tampoco era para tocar palmas, pero ¿no están cansados de ver figuras dolientes de Cristos y vírgenes? Yo sí, y quizá por eso no son las que más llaman mi atención cuando paseo por un cementerio.

Me gustaría hablarles hoy del hombre -más exactamente de su sepultura- que hizo que mi última visita a París tuviera algo de sentido. Si existe una escultura funeraria que provoque más de una risilla picarona, esa es la de Víctor Noir en el cementerio parisino de Père Lachaise.



Los neófitos tal vez no se hayan dado cuenta de la erección (demasiado sutil en la foto que nos antecede) que lució monseiur Noir en el último instante de su vida... Comúnmente se asocia esta circunstancia a los difuntos por ahorcamiento, pero en ocasiones los priapismos post mortem también se pueden dar en fallecimientos rápidos o producidos por la afectación de vasos sanguíneos importantes. Ambas circunstancias jugaron un papel decisivo en la hora fatal de Víctor Noir.

Estudiemos los motivos y las consecuencias que han suscitado la empalmada más famosa de la tanatología.


Yvan Salmon -nombre real del personaje que nos incumbe- era un joven francés que, tras probar suerte con diferentes profesiones, fue a parar a la redacción de un nuevo periódico llamado "La Marseillaise" posicionado en contra del Segundo Imperio de la saga Bonaparte. Su precipitada defunción a los veintidós años hizo que el muchacho no pasara a la historia por sus logros, pero el mito -como ha sucedido con muchos otros- apareció cuando él ya estaba bajo tierra, o mejor dicho, cuando su cuerpo empezó a enfriarse.


En la convulsa Francia de finales del XIX empezaron a nacer numerosas células contrarias con al gobierno imperialista de Napoleón III. Pese al recorte de derechos y a la censura, los periódicos no se cortaban un pelo y entre el rotativo prorevolucionario "La Revanche" y el leal al mando "L'Avenir" surgió una afrenta plasmada en tinta a través de sus páginas.

El diario en el que trabajaba Víctor Noir apoyó abiertamente la postura de "La Revanche" con sus artículos de opinión y eso hizo que un sobrino-nieto de Napoleón Bonaparte y a su vez príncipe -Pierre Bonaparte- se cabreara muy y mucho. Tan es así que envió una carta a Henri Rochefort, director de "La Marseillaise" (por consiguiente jefe de nuestro personaje) para acordar los términos de un duelo entre caballeros y restaurar el honor de su familia.

Rochefort aceptó el desafío y envió a dos de sus redactores para convenir el día y la hora. Uno de esos redactores era Víctor Noir. Contrario a las normas que regían los duelos, Pierre se presentó en persona a la cita y se calentaron tanto los cascos los unos a los otros que al final el príncipe pegó un tiro a quemarropa al pobre Víctor causándole la muerte ipso facto.

El realismo de la escultura no solo afecta a las gónadas del desafortunado redactor. Aquí podemos vislumbrar debajo del chaquetón el tiro que acabó con la vida de Víctor Noir.
El doce de Enero de 1870,  dos días siguientes al deceso, se convocaron múltiples manifestaciones en París en apoyo a la República teniendo como excusa perfecta la inhumación de Víctor Noir. Se cuenta que asistieron unas cien mil personas (algunas fuentes dicen que el doble) al funeral del redactor en el cementerio de Neuilly y se confirmó tal fecha como una fiesta de guardar en el calendario de cualquier republicano francés.

¿Hemos leído cementerio de Neuilly? ¿No decíamos al principio que está enterrado en Père Lachaise? Ô_ô Sí, damas y caballeros, está allí, aunque el cuerpo de Víctor Noir no siempre estuvo en primera linea de la 92ª división de Père Lachaise y la tumba que hoy conocemos no fue la primera que lució el memorial del recién erigido mártir de la República... Prosigamos.

El tropel de gente que acompañó el cuerpo del joven en su (pen)último paseo tenía decidido enterrar a Yvan Salmon en el cementerio con más caché de la ciudad. Desde 1804 se había puesto de moda en Francia homenajear a los personajes ilustres de su historia a través de sus sepulturas dentro de cementerios monumentales, pero fue deseo de la familia -concretamente de su hermano Louis- que su cuerpo fuera a parar a un camposanto más modesto y más cercano a ellos: el cementerio de Neuilly.

Los años que siguieron a la muerte de Noir fueron de paz para él, pero de gran revuelo para los que se quedaron en el mundo de los vivos, sobre todo para los miembros de la recién nacida Comuna de París forzados al exilio y/o encarcelamiento. Durante las casi dos décadas que los republicanos estuvieron fuera del país, el cuerpo de Noir permaneció en Neuilly. Pero una vez restablecida la Tercera República Francesa en 1870 muchos de los expatriados volvieron a sus casas y retomaron fervorosamente el culto a la figura del periodista asesinado.

La idea primigenia del enterramiento en un cementerio más acorde a la categoría del héroe revolucionario rebrotó con fuerza y concluyó en una colecta pública nacional para conseguir fondos y otorgarle así un lugar de reposo eterno conforme a su rango. Aimé-Jules Dalou, escultor realista afín a la causa, fue el elegido para plasmar la figura de Víctor Noir en bronce.


Ya hemos hablado en ¡La muerte os sienta tan bien! de la tendencia revisionista que invadió Europa a finales del siglo XIX. Los estilos neo-egipcio, neo-románico, etcétera se configuraron en una amalgama que desembocó en una personalidad propia (Art Nouveau, Secession Vienesa, Modernismo Catalán...). Este repaso también se vio reflejado en las necrópolis del viejo continente y así se retomó la costumbre tradicional en la Edad Media de representar al finado de manera yacente.

No es la única figura tendida en el cementerio de Père Lachaise y tampoco es la única con esta postura que realizó Dalou. En el mismo recinto podemos ver la talla de Louis Auguste Blanqui (activista político republicano) reposando sobre su tumba.

Tumba de Blaqui, también creada por Jules Dalou, con un contenido erótico no tan marcado, pero sí presente. El hombro que sobresale, las telas que sugieren pero no enseñan... 
En la losa de Víctor Noir se ve al muchacho tirado en el suelo, perfectamente vestido, con el sombrero al lado escapándose de su mano enguantada. Las ropas están abiertas ya que según cuentan las crónicas se intentó reanimar al redactor sin éxito. El porqué de su decisión a la hora de esculpir dicha figura con tan vistoso alzamiento no se sabe a ciencia cierta.



La teoría más aceptada por todos los estudiosos señala que Dalou se basó en las ilustraciones publicadas en los periódicos como acompañamiento a la noticia del suceso. ¿Tenían esos dibujos la constancia del tremendo abultamiento en la entrepierna que podemos ver en la escultura parisina? Los únicos grabados que he podido ver sobre este acontecimiento se fijan más en el momento del disparo o del cortejo fúnebre o incluso de la inhumación. En las primeras guías de Père Lachaise (pág. 172) ya se cita a Noir -aunque con su nombre verdadero-, pero no se explayan en descripciones.

¿Fue quizás un guiño cómplice que el artista lanzó a Noir -o a su novia- por morir en los días previos a su boda? No he sido capaz de encontrar más evidencias, nunca mejor dicho, palpables. Quizás cuando regrese a la capital francesa y pueda rebuscar en sus hemerotecas resolveré tal incertidumbre. Ya saben que no hay post sin misterio.

Como curiosidad podemos leer en algunos documentos que una imagen semejante, totalmente desnuda y modelada en yeso, fue presentada por el escultor -entonces vicepresidente de la exposición- en el Salón de la Sociéte Nationale de Beaux-Arts en 1890. ¿Tal vez el artista hizo un refrito con la tumba del héroe republicano?

Las flores en la tumba de Noir son una constante, siempre tiene. Desde luego es un muerto muy vivo en la memoria popular.

Apuntes histórico-artísticos aparte, la efigie de Víctor Noir es hoy en día admirada por motivos más mundanos que los políticos. Mientras se iba sofocando el mito revolucionario, se fue encendiendo el mito erótico hacía principios del Siglo XX, pero sobre todo cobró relevancia tras la ocupación de Francia por las tropas nazis (1940-1944).

Existen múltiples teorías al respecto que, después del tabarrón que les he metido con la muerte y los porqués de la figura de entrepierna enhiesta, no les voy a pasar a relatar con exhaustividad. La primera noticia que se tiene del culto amatorio a la tumba del Noir data de 1966. En serio, no les quiero aburrir más, sobre todo contando con el profundo estudio realizado por la antropóloga Marina Emelynanova-Griva al respecto.

Pero sí les voy a relatar a grandes rasgos en qué consiste y para qué se lleva a cabo el ritual sexual con el frío túmulo. La tumba del periodista era (y aún es) supuestamente un remedio contra la infertilidad y la falta de virilidad. Otra tendencia de pensamiento rumorológico señala que el señor Noir tiene poderes similares a San Antonio de Padua, esto es, que si vas allí, le besas en sus labios, le requetetocas su paquete y rozas sus botas, en aproximadamente un año encuentras marido. Hmmmm...

Si el milagro se produce, solo tienen ustedes que regresar y depositar unas flores sobre el bronce.

Las zonas expuestas al ritual de fertilidad se ven recubiertas de un pátina que parece repeler el óxido de cobre del resto de la escultura.
Atendiendo a sus mentes calenturientas les diré que servidora participó de dicho ceremonial -más por curiosidad que como remedio- en su visita a la tumba de Víctor Noir. Pero esas instantáneas me las reservo para el álbum de familia. ;-)

A sus pies.
Cal.

Cementerio de Père Lachaise
16, Rue de Repose
75020 Paris (Francia)
T_ 33 1 55258210
W_ www.pere-lachaise.com
H_ L-V de 8:00 a 18:00 h, S de 8:30 a 18:00 h y D de 9:00 a 18:00 h

Nota al margen: El erotismo -incluso el buen rollo- en el mundo funerario está más presente de lo que nos imaginamos. Échenle un vistazo a los estudiados reportajes de Mar-Giverny (1, 2, 3 y 4) sobre este particular.

13 comentarios:

  1. Quizá ese "retoqueteo" que llevan a cabo las señoritas que por allí pasan -usted no, que ya ha dejado claro que lo suyo fue sólo por seguir la tradición- sea la causa por la que aparece tan bruñido la zona de la partes pudendas del señor Noir.
    Muy curioso su artículo de hoy Srta Calamidad.
    Un saludo.

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  2. :-D :-D :-D :-D :-D ¡Claro que será esa la causa! ¿Ha visto como brilla? Casi deslumbra.;-) Pobrecillo Víctor Noir, sin duda mucho más toqueteado como muerto que en vida.

    Gracias por su comentario, Desde la terraza.

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  3. Una de las cosas que más me llama la atención entre las personas que tenemos la costumbre de fijarnos en cementerios, necrópolis, panteones y demás es que no nos gusta visitarlos ni el Día de Todos los Santos y, por descontado, por motivos personales.

    Hoy mismo acaba de fallecer mi gran amiga Mar-Giverny a la que hago mención en la nota al margen en esta entrada. :( No sé, no se me ha ocurrido otra cosa más que venir aquí a contarlo. Son noticias que te dejan petrificado, como que te hubiesen dado un tortazo sin saber de qué rincón procedía dicha torta.

    Hoy más que nunca les invito al increíble blog que escribía Mar y que nos servía a todos como guía en este peculiar mundo del arte funerario. Es sorprendente este mundo de la blogocosa, quién se hubiera imaginado que se podría echar de menos a gente a la que nunca has visto en persona, pero que conforman a ti como tal.

    Adiós, Marina.

    (Joder, vaya semanita, mpfff.)

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    1. Qué disgusto me he llevado. No me había dado cuenta de la nota sobre la pérdida de Mar. Recordará que llegué a su blog de usted, por ella. Ya había hechado en falta sus actualizaciones y visitas a mi blog, que hacía de vez en cuando. Tenía un blog estupendo.
      Descanse en paz.

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    2. No me extraña DLT. Yo también llegué a tu blog a través de Mar-Giverny.

      Me enteré de su fallecimiento a través del FB. Me quedé petrificada. Era una mujer genial y tan llena de vida... Está claro que la justicia brilla por su ausencia en este nuestro mundo. Como dije una vez, con tanto cabrón suelto, siempre le toca la china a la gente maravillosa.

      Descanse en paz, sí.

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    3. Una verdadera pena, también leía su blog aunque nunca llegue a contéstale por falta de tiempo. No creo que pueda añadir nada mas sobre una persona que merece todo mi respeto, simplemente puedo añadir que: “descanse en paz”.

      Mis Calamiti y Dlt, no hay justicia en la muerte, solo fin, no tratemos de buscar escusas o explicaciones vanas. Todas las historias tienen un fin. No se como habrá sido el fin de Mar-Giverny; pero sé que la historia que escribió en su blog merece ser leída, y si nos oye debería de estar orgullosa del legado que dejo con el.

      Un saludo, Helevort.

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    4. Gracias, Helevort. Seguro que nos estará escuchando en algún rinconcito y estará sonriendo.

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  4. Falacias de la vida, un post que intentaba quitar hierro al asunto del dolor se ha convertido al final en llanto.

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  5. ¡Por Diosssss!... es increíble que son solo leer este artículo sobre Victor Noir a una le dé una curiosidad insasiable jajajaja... ¡Tú te imaginas si de verdad Víctor tenía semejante dotación?... La sola posibilidad es suficiente motivo como para desear haber vivido en su época y conocerlo desde luego... Yo sé que se dice que el tamaño no importa, ¡es verdad!, pero alguna extraña razón aún nos sigue embelesando ver un buen "trozo"... El morbo, ¡Dios!, el morbo es una cosa seria. Gracias por publicar este artículo.

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  6. Hola, Fata Morgana.
    Creo que te voy a romper un mito al decirte que Víctor Noir no era precisamente un chico muy guapo, al menos no para los cánones actuales de belleza; pero sobre gustos, ya se sabe, no hay nada escrito. Y, bien dicho, el morbo siempre ha sido y será el morbo. Para qué nos vamos a engañar, todos nosotros estamos aquí por él o por algo parecido. ;-)

    Gracias a ti por acercarte hasta aquí y dejar un comentario.

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  7. ¡Vaya Srita. Calamidad! Ha sido un verdadero hallazgo encontrarme con su blog y leer acerca del difunto señor Noir, conozco esa tumba y concuerda con lo que me contaron. Veré con calma su al parecer magnífico blog porque yo también soy de esos raros quienes se deleitan visitando cementerios, y aunque parezca contradictorio, amo la vida. Realmente me tiene impresionado, usted y yo sí que pensamos diferente, solo una persona con esa gran cultura y originalidad puede escribir de esto. En Mexico City (hoy Ciudad de México o CDMEX) hay entre otros muchos un panteón que he visitado varias veces, cuyo nombre es Panteón de San Fernando, y que tiene varios muertos con historias interesantes, como Sara Bernhardt, Benito Juárez...

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    1. ¡Muchas gracias, Mario Alberto! y bienvenido. Me apunto lo del Panteón de San Fernando, por si algún día tengo la suerte de ir a México. No tenía ni idea de que Sara Bernhardt estuviera enterrada allí, al ser francesa... Pero, bueno, qué se lo digan a los reyes y a los nobles, que una vez muertos se mueven de la misma manera que si estuvieran vivos. :-D

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