viernes, 21 de diciembre de 2012

Eternamente errante. 
Las idas y venidas del Cid como finado.

Intentar hacer cualquier escrito sobre Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador, es meterse en un berenjenal de padre y muy señor mío incluso descartando el estudio de su trayectoria en vida. Una vez fallecido el infanzón burgalés, no fueron pocas las hazañas desempeñadas por sus tabas. Existe una bibliografía bien extensa al respecto, inabarcable para un post humilde y "chiquitín" como este (pese a que sería capaz de recitarles algún fragmento del Poema del Mio Cid con soltura).

La fama que obtuvo don Rodrigo con sus conquistas hicieron que su figura se enriqueciera con un áurea casi de santidad (de hecho durante los siglos XI y XV pensaron canonizarle) antes de estirar la pata rodeado de los suyos en Valencia allá por el año 1099. Su primera tumba estuvo dentro de la catedral de Valencia hasta 1102, año en el que la plaza levantina sucumbió ante poder de los musulmanes.

Doña Jimena y la mesnada que acompañó al héroe castellano en sus contiendas por gran parte de la geografía española regresaron a Burgos por orden del rey Alfonso VI. En el camino hicieron parada en Cardeña (Burgos) para depositar los restos del Campeador. El lugar había sido escogido por el propio don Rodrigo como lugar de reposo eterno. Tenía buen gusto, ea, el monasterio de San Pedro no es ni mucho menos peccata minuta frente a la catedral valenciana.

Pórtico de entrada a la iglesia del Monasterio de San Pedro de Cardeña (Burgos)
La iglesia del monasterio se haya en una de las partes más antiguas conservadas.
Pero ya saben ustedes lo que sucede con nobles y realeza: que les cuesta parar en un sitio incluso muertos. El Cid no recibió sepultura en el monasterio sino que fue expuesto sentadito en una silla con sus ropajes más nobles, su escudo y con Tizona en la mano. Sí, como lo oyen. Así estuvo el héroe durante diez años.

Leyenda o no el abad y las diferentes personalidades burgalesas se empezaron a plantear lo dar sepultura al Campeador cuando en el séptimo año se le cayó la nariz. Si echan la cuenta, podrán observar que no solo en palacio van las cosas despacio ya que monjes y gobernantes tardaron tres años en finalizar la traslación.

No se sabe a ciencia cierta dónde situaron al Cid y a su esposa dentro de la iglesia del monasterio en ese primer enterramiento burgalés. Lo más seguro es que fueran inhumados en algún atrio o puerta de la edificación durante el siglo XII tal y como era la moda de la época.

Alfonso X el Sabio, concienzudo estudioso cidiano, propuso nuevos emplazamiento y túmulo en el año 1272, más acordes al estatus del héroe castellano. De esta suerte se labró un gran sepulcro en dos piedras con numerosas inscripciones panegíricas en lápida y lucillo para acoger los huesos del Cid. Fueron situados en la Capilla Mayor, en el lado de la Epístola, a pocos pasos del sepulcro de madera policromada que guardaba los restos de doña Jimena.

A finales del siglo XV (a. 1477) el abad don Pedro de Burgo comenzó unas obras en el monasterio consistentes, entre otras cosas, en derribar la antigua iglesia con lo cual ¿lo adivinan? se tuvo que mover el sepulcro (el suyo y el de los demás enterrados allí). Lo situaron sobre cuatro leones de piedra frente a la entrada de la sacristía, un lugar de menor standing.

Sorprende, pues, que el abad don Pedro de Burgo fuera el principal promotor de la canonización del Cid ateniéndose a diferentes supuestos milagros (convertir a un judío, procurar lluvia en medio de una sequía, etc.). El Vaticano se dio mus en el asunto y el proceso se fue diluyendo con el paso de los siglos. Sea como fuere obra de este tiempo es la estatua ecuestre con expresión de miles Christi situada en la fachada principal del monasterio cardeñero.

Ahí tienen a Ruy Díaz, al más puro estilo San Miguel Arcángel, luchando contra los almorávides. 
En 1541 todavía no habían finalizado las obras de San Pedro de Cardeña y el entonces abad fray Lope de Frías supuso que el sepulcro iba a ser un estorbo en la celebración del culto debido a la construcción del nuevo Coro en el presbiterio, ergo quiso cambiarlo de lugar. El abad no era tonto y sabía que le iban a llover las críticas por quererlo situar al lado de unas escaleras en el lateral del Evangelio, relegando la posición social e histórica del personaje con tal acto (peor suerte corrió doña Jimena que fue a parar al claustro). Así que puestos a montarla, mejor montarla a lo grande disponiendo el traslado con gran boato, velatorio incluido y lecturas laudatorias a ver si colaba.

No coló. A los nobles burgaleses no les gustó nada tal mudanza. Fue el Condestable de Castilla Pedro Fernández de Velasco quien inició los trámites para conseguir revocar la decisión de fray Lope. Después de llamar a diferentes puertas burocráticas -hasta el rey Carlos I/V se vio implicado en la vuelta del sepulcro al lugar de honor que le correspondía-, seis meses más tarde los sepulcros del Cid y su esposa se rehubicaron en la Capilla Mayor.

Casi que tendríamos que hacer una recapitulación, ¿verdad? Les advierto que aún estamos a mitad de camino... Y no les he contado nada sobre los informes traumatológicos de cada apertura de los féretros, que esto daría para un libro. Como notas curiosas les diré que varios huesos del Cid han estado en París y en Viena. Ah, y que el último hueso disperso (que se sepa) apareció en 1929 en Burgos: un radio del brazo izquierdo donado por don Pedro Sangro y Ros de Olano, marqués de Guad el Jelú y ministro de Trabajo de la época, que lo tenía en su casa como regalo y recuerdo.

De todas formas a la mayoría de ustedes les gusta ver arte funerario más que conocer las cuitas de un difunto, que también; todavía no les he puesto ninguna foto ¡eso que ya van varios féretros diferentes! Pueden ustedes figurarse que con tanto tejemaneje las tumbas de Valencia y primera de Cardeña se perdieron en la noche de los tiempos. La misma suerte corrió el sepulcro de estilo románico mandado construir por Alfonso X el Sabio (se conservan pequeñas piececillas). Pero hicieron otro monumento. ;-)

Las lápidas con las figuras yacentes son casi lo único que se conserva de la época renacentista. 
Detalle de los tocados y almohadones seriamente dañados. Las inscripciones de las lajas son de diferentes  periodos, de ahí que su tipografía sea distinta. El Cid reposa sobre letras de tipo medieval (posiblemente un resto del sepulcro alfonsí) mientras que en la parte de doña Jimena nos encontramos con una tipografía más actual basada en las capitulares romanas que debieron de tallarse a la par que la inscripción que aparece justo debajo ya en el lucillo.
Debo de tener una enfermedad con el tema de los pies, pero es que estos -por muy destrozados que estén los reposapiés, los empeines y el perro- merecían la pena ser fotografiados, ¿no les parece?
La figura yacente de don Rodrigo Díaz de Vivar. Los escudos que ven en la pared son las lápidas de las tumbas que acogen los restos de su progenie en una especie de panteón nobiliario.
Imagen tendida de doña Jimena Díaz de Vivar.
Del hacedor de la tumba alfonsí no se tiene en la actualidad ningún documento que nos diga quién fue. Del segundo (las lápidas que pueden observar en estas fotografías) tampoco se sabe a ciencia cierta. Existe un crónica del día que trasladaron el cuerpo del Cid y de doña Jimena por orden del abad fray Lope (a. 1541, como les he comentado antes) en el que se nombran al maestre Ochoa de Artiaga en las labores de cantería, a los maestres Pablo y Borgoñón como entalladores y el maestre Juan como cerrajero, todos acompañados de sus oficiales (de los cuales no dan todos los nombres).

Pero los estudiosos no se ponen de acuerdo conque el escultor fuera Felipe de Bigarny (maestre Borgoñón) ya que su estilo, tallas finas de ligera influencia italiana, no se corresponde en demasía con la tosquedad de las lápidas que se pueden ver en San Pedro de Cardeña. Posiblemente su presencia fuera más como garante de la preservación del sepulcro en su transporte que como escultor del mismo.



Detalles de los bustos.
Una de las partes mejor conservadas es la tocada ceñida de doña Jimena en la que se adivinan los detalles del cierre.
El héroe castellano y su mujer permanecieron quietos hasta 1736. Casi doscientos años, toda una eternidad para esos pobres huesos nómadas. Dos años antes los monjes de Cardeña -Felipe V y autorización del mismo mediante- deciden comenzar la construcción de una capilla anejada al lado de la Epístola de la iglesia para depositar allí no solo los restos de Rodrigo y Jimena sino también de sus hijas, yernos, nietos y demás prole, y de los Doscientos Mártires de Cardeña.

Se contrató a Francisco de Bazteguieta, natural de Guernica (País Vasco),  para la construcción de "La Capilla de los Reyes, Condes e Ilustres Varones" consagrada San Sisebuto y más conocida por el nombre de "Capilla de las Reliquias o del Cid".

Vista de la capilla desde la nave lateral situada hacia el Sur de la iglesia.
Bazteguieta tenía muy buenas relaciones con fray Pedro Martínez de Cardeña, que también fue un importante arquitecto de la época, y asumió la continuación de las obras tras el fallecimiento del benedictino. Para el reposo del Campeador construye una estancia alargada con cabecera semicircular en la que se apoyará el retablo de San Sisebuto, atribuido a fray Pedro. Los muros (que contienen los restos de los mártires y de los familiares cidianos) se sostienen sobre sencillas pilastras que terminan en una cubierta abovedada. La luminosidad proviene de los vanos abiertos encima de la cornisa. No obstante también resulta de la iluminación artificial ya que es un lugar algo sombrío.


Las tumbas de las paredes acogen las cenizas de la nobleza que partió de la estirpe cidiana. Podemos ver allí, por ejemplo, a Sol y Elvira (realmente llamadas María y Cristina ateniéndonos a las crónicas alfonsíes y no al Poema del Mio Cid), las famosas hijas del Cid y Jimena.
La entrada al recinto se produce a través de un arco de medio punto monumental entre atractivas pilastras rematadas con un frontón en el que podemos ver la leyenda con el nombre original de la capilla.

El habitáculo que hoy se puede apreciar tiene ligeras modificaciones tales como los cuadros del pintor contemporáneo Cándido Pérez Palma en el que se representan tanto escenas de la vida de San Sisebuto como del Cid Campeador.

Me habría gustado quedarme a leer las inscripciones del túmulo, pero ya saben lo que sucede en las visitas guiadas (por poco ni me dejan sacar fotos)... Mpfff
De esta época es también la caja del sepulcro que aún podemos ver y de la que tampoco hay constancia del autor. En sus talla, de abigarrada decoración barroca, no sobran guirnaldas, escudos, putis, rosetones, flechas, espadas y moros al margen de más adornos.




En 1808 hacen acto de presencia las tropas napoleónicas con el conde de Lasalle al mando en la Batalla de Gamonal, saqueando la ciudad...

¿Qué les parece si hacemos aquí un descanso? Tanto viaje de un lado a otro de San Pedro de Cardeña acaba por marear un poco, ¿no creen?

¡Feliz fin del mundo, queridos lectores!  Nos vemos a la vuelta de las fiestas con una segunda entrega, ténganlo por seguro.

13 comentarios:

  1. Muy interesante:nos dejas con ganas de más !!!

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  2. Tranquis, tranquis que aquí sigo con el mio Cid dándole caña. Anteayer mismo estuve en Burgos a ver si me dejaban ver el radio de Rodrigo para brindárselo a ustedes en imágenes. :-D :-D :-D

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  3. Cal, fantástico reportaje¡¡¡ tengo que pedirte a ver si nos lo puedes publicar en el foro , tenemos un hilo para el CID, podrías?? si no me llevaré alguna imagen sobre todo de las placas de las paredes que teníamos muy pocas fotos... Gracias ¡¡

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  4. Al, ¿te puedes creer que esta noche he soñado con vosotros? (Dios, estoy enferma.) Iba a mirar hoy en vuestro foro para ver si teníais un hilo al respecto, aunque el señor Cid en cuestión no fuera demasiado nobiliario -al menos al principio- y también para ver de qué manera puedo enlazar vuestro foro en mi blog porque merece la pena de todas todas.

    Primero voy a hacer lo primero, esto es, enlazar en Enterramientos Reales; y segundo voy a ver cómo os pongo un link.

    A ver si me puedo acercar de nuevo a Cardeña para sacar más fotos de las placas. El monje era algo reticente, pero tal vez enviándole el reportaje acceda a abrirme la veda para traeros al foro una a una todas las lápidas.

    Gracias a ti, Al.

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  5. Cal, lo has hecho perfecto, este finde te escribo más en profundidad ;) Mil gracias¡

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  6. ¡Estoy hecha una hackerina! XD XD XD
    Besucos.

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  7. Jaja no lo dudes ;) Fantástico el post, ya he podido leerlo en detenimiento, esperamos impacientes la segunda parte como es obvio. A mí me ha resuelto varias dudas como la de las placas de la pared, de las que teníamos muy poca información, así que te lo agradezco. Y no nos olvides en el foro¡¡¡ :)

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  8. ¡Palabrita que no os voy a olvidar! Ya sabéis que a mí los sepulcros, que normalmente suelen ser de nobles, me empanan. Año muy raro este pasado 2012, con muy mala gestión del tiempo que espero solventar en el presente :-/

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  9. Madremía la que has soltado... Yo le tengo afecto al CID por cosas, unas bonitas y una muy vergonzosa de mi parte. La bonita es que tuve un profesor de Burgos totalmente flipado con el Cid. Que me enseñó el Cid de arriba a abajo y que, el pobre, murió entre clase y clase de un infarto dejándome sin gurú literario pero metiéndome un veneno dentro del que ya nunca me he podido desprender. Y eso le sobrevivió. Eso es un profesor, ?¿no?
    La vergonzosa es que de pequeña, en vez de David Summers o Brandon, Dylan etc. forrando la carpeta, yo suspiraba por Charlton Heston haciendo del Cid. Lo sé, lo sé, el rifle y todo eso, pero. Pa gustos...

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  10. Una fabulosa historia, donde el difunto parece seguir dando la nota después de muerto. Podría haberse quedado tranquilo sin moverse (o sin que le movieran) de su tuba. Pero no, el cid tenía que seguir aumentado su historia (que no es que sea corta).

    Conocía las historias de que el Cid gano una batalla después de muerto con una flecha clava en el corazón. Pero no sabía que lo dejarlo sentado delante de todo el mudo, durante varios años, no es una idea muy apropiada. No sé qué pretenderían con ello, que se levantara y ganara más batallas. Esto me recuerda a la película del Cid, me imagino a Charlton Heston con media nariz sentado en una silla XD.

    Un saludo Miss Calamiti, espero con ansias ese segundo post. “La continuación de las andanzas del intranquilo cuerpo del Cid”, esto sí que daría para una película.

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  11. Hola, Aroa. ¡Qué ilusión verte por aquí! :-D El profesor del que hablas SÍ es un profesor. En mi caso fue el de mates del instituto, un hombre genial, que no solo era capaz de hablar de derivadas o integrales y lo mismo te montaba un grupo de Teatro que hacía un debate sobre el ya prehistórico "póntelo, pónselo" (y era fraile). Hemos tenido suerte de cruzarnos con personas tan especiales, ¿verdad?

    A mí el Cid, bueno, al vivir muy cerca de Burgos durante tantos años, quieras que no, se pega la admiración hacia el personaje, pero tampoco es que me mate por él. La peli ¡me encanta! Es muy fantasiosa, pero es genial. De todas formas piensa que tú suspirabas por el Cid que tenía cuerpo y cara de Charlton Heston no por el actor en sí. A mí me tocó forrar las carpetas con los New Kids on the Block que es muuuucho peor. XD XD XD

    ¿Qué hay, Helevort? En cuanto al Cid hay una cantidad de fábulas e historias fantásticas que no sabes muy bien discernir cuál es cierta y cuál puro cuento. También he oído lo de la batalla que ganó estando tieso, pero no me ha dado por tirar de ese hilo; no sé decirte si es cierta o no. Lo de que estuviera expuesto de cuerpo presente durante tanto tiempo me sorprendió un montón. Madre mía, qué estampa. Sería una especie de Cripta de los Capuchinos de Palermo, pero con solo un esqueleto.

    Estoy terminando la segunda parte. No sé si esperar a ver el radio del brazo izquierdo o publicarlo ya, antes de que termine esta semana. Me gusta tu título, Helevort. Mira que no me cuesta nada titular los escritos, pero con este estuve un buen rato a ver cómo lo bautizaba.

    Un par de besazos para ambos.
    C.

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  12. Gracias por tu relato, bien documentado de imagenes!!!

    Ameno y vistoso..

    Saludos desde.. Vivar del Cid!!! :-)

    Hago ECO de tu blog en nuestra página.

    https://www.facebook.com/VIVARDELCID

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  13. ¡Muchas gracias por tu visita y por tu comentario, Esther! Me he pasado por vuestra página de FB y os he dejado comentario. Me alegro muchísimo de que os haya gustado tanto. No os perdáis la segunda parte. :-D

    Un abrazo.
    Cal.

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