lunes, 17 de diciembre de 2012

Fe de erratas. 
Panteón del Sel, Castro Urdiales (Cantabria).

¿Se acuerdan de esta maravilla de la que les relaté alguna curiosidad allá por, glups, Mayo del presente año?
Aquí tienen a la egipcia cántabra con colores más realistas. Aunque he de decirles que su tono broncíneo añejo va cambiando según este situado el Astro Rey.

Sigue siendo igual de bonita, ahí no está el fallo sino en su tocado. Al final del repor escribí que el ángel cubre su melena trenzada con el áspid. Luego tuve la osadía de remitirme al mundo precolombino haciendo referencia a las orejeras del tocado. Ambos son errores.

La mayoría de las veces todo es más sencillo de lo que nos figuramos. Carlos Saguar Quer -la excelencia personificada en este mundo del arte funerario que tanto amamos- me aclaró el equívoco a través del grupo Apoyamos la Ruta Europea de los Cementerios. No se trata del áspid y menos de unas orejeras aztecas a lo Epstein (¿o mayas? me meto en cada embolao...). El adorno del ángel es una corona en forma de buitre con las alas desplegadas hacia abajo. Este tocado representa a la diosa Nekhbet, protectora del Alto Egipto, y solían coronar las seseras de reinas egipcias.

Queda dicho, queridos lectores. Espero que sepan disculpar mi torpeza. ;-)

(No les deseo aún felices fiestas porque tengo un post en el horno y ¡huele de maravilla! Veremos a ver qué tal sabe.)

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