sábado, 7 de abril de 2012

El último viaje.

Supongo que todos ustedes, que pasean habitualmente por este blog (algo abandonado últimamente, sí), cuando se cruzan con un cortejo fúnebre precedido de un coche, normalmente negro y con un maletero extraordinariamente amplio, exclaman aquello de lagarto-lagarto para que la parca tarde en hacernos su visita.

El común de los mortales haremos nuestro último viaje en un vehículo lujoso, sobrio, espacioso y alquilado, pero las carrozas fúnebres utilizadas por las clases más altas de la sociedad, por nobles y realeza son otra cosa muy diferente y suelen ocupar vastos espacios en museos de todo el mundo cuando no son usadas.