miércoles, 18 de diciembre de 2013

Eternidad pétrea. 
Las necrópolis rupestres palentinas (I).

Hace unos cuantos años, al remover unas tierras cerca de la vivienda de mis padres para construir un chalet, salió a la luz un camposanto medieval. Era lógico suponer que donde antes hubo una ermita románica, hubieran también enterramientos, pero hasta aquel momento nadie les había tenido en cuenta. Los arqueólogos hicieron su trabajo y desestimaron el interés del lugar. Se exhumaron algunos restos, varias lajas y se tapó todo de nuevo. La casa nunca llegó a construirse.

Uno de los enterramientos descubiertos en las inmediaciones de la casi desaparecida (está trasladada al Barrio de El Soto bajo nueva advocación) ermita de Santa Lucía, Aguilar de Campoo, Palencia.
Fue aquel momento el que avivó mi curiosidad acerca de aquellas peculiares sepulturas. ¿Por qué las personas excavaban sus lugares de reposo eterno en rocas? ¿Cómo se tapaban, con tierra, o con una lápida? ¿Empezaban los trabajos antes de que se produjera la muerte o cuando la persona ya estaba en el otro barrio? ¿Por qué algunas cabezas son cuadrangulares otras redondas y algunas con forma de herradura? Todas estas preguntas y muchas más también se las plantean historiadores y arqueólogos que han ido escribiendo concienzudas tesis y libros contestando algunas de ellas.

miércoles, 30 de octubre de 2013

La Milagrosa. 
Necrópolis de Cristóbal Colón, La Habana (Cuba).

Es una lástima ver cómo se muere un blog ¡más cuando este versa sobre la muerte! Así que les voy a obsequiar con una mini entrada antes de que la pereza me invada. ;-)

Esta señora que hoy nos ocupa es casi la principal causante de que quisiera visitar las cincuenta y siete hectáreas sobre las que se extiende la Necrópolis de Cristóbal Colón -considerada el Staglieno americano- en pleno mes de agosto de hace unos años. A poco me quedo allí dentro no solo por la espectacularidad del lugar, sino a cuenta de una deshidratación.


viernes, 30 de agosto de 2013

Un carpe diem funerario. 
Paseando por el Cementerio de Agramonte, Oporto (Portugal).

Antes de estar tan metida en harina con el tema de los cementerios visité la ciudad de Milán. Nuestro hotel estaba cerca del Monumental y lo vi a través del cristal del taxi que nos llevaba al aeropuerto. En aquel momento pensé que ir a ver aquello era la excusa perfecta para volver en otra ocasión. Pero han pasado más de siete años y mis pies aún no han vuelto a taconear por las aceras milanesas. A saber cuándo lo harán.

Hace poco fui a Oporto. No quise informarme demasiado de lo que a nivel funerario había que ver en aquella ciudad. La agenda estaba apretadísima e iba a ser imposible pasear por ningún camposanto así que ¿para qué ponerme los dientes largos? Aún así era consciente de que Agramonte estaba por allá.

Caprichos de la casualidad, nuestro alojamiento se hallaba a cincuenta metros del cementerio portense, vamos que casi se veían las puertas desde la habitación. Y recordé Milán.

Arañando los minutos a Hipnos, con la legaña pegada al ojo y algo de resaca, atravesamos las puertas cámara en mano con el Sol calentando encima de nuestras cabezas y... aquí les traigo lo que mis ojos vieron para regocijo de los suyos.

Supongo que al finalizar sabrán disculpar el viaje sentimental con el que he arrancado este reportaje. ;-)


miércoles, 28 de agosto de 2013

Fe de erratas. 
A vueltas con los marqueses de Aguilar.

¿Se acuerdan del repor que publiqué hace unos ¡años! sobre los mausoleos de los marqueses de Aguilar? Pues tenía un fallo.

Terceros marqueses de Aguilar.
CUARTOS (no segundos) marqueses de Aguilar.

domingo, 28 de julio de 2013

Memento mori: las clases de anatomía del doctor Farreras i Framis.

Hubo un momento en la historia de la humanidad en el cual la muerte era algo cotidiano y se tomaba como tal, vamos, que no se ocultaba. Tanto es así que muchos eclesiásticos, nobles y acadaudalados europeos de la Edad Media y el Renacimiento hicieron tallar sus últimas moradas con la imagen de su cuerpo en descomposición. ¡Como lo oyen!

Este fenómeno tanatológico se conoce como transi (del francés antiguo transir que significaba más o menos "irse") o tumbas cadáver. También se pueden denominar memento mori (del latín, "recuerda que morirás"), aunque la realidad histórico artística de estos últimos es más extensa en el tiempo y en su significado que las transi.

(Un poquito más abajo sabrán a quien pertenece este cráneo marmóreo. Vamos antes con algo de historia.)

domingo, 30 de junio de 2013

Homenaje a Mariano Benlliure. 
Mausoleo de los duques de Denia, Sacramental de San Isidro, Madrid (España).

Si en el post pasado conversábamos sobre las piedades del camposanto segoviano y se ratificaba en los comentarios que ni piedades ni cristos son esculturas predilectas en el estudio del arte funerario, hoy voy a hablarles, por ser la excepción que confirma la regla, de un Cristo crucificado (y lo que le rodea) alucinante.

Esta crucifixión no es una figura cualquiera que podamos encontrar fotocopiada lápida tras lápida. De hecho es muy complicada de ver puesto que se halla resguardada dentro del espectacular mausoleo de los duques de Denia (patio de la Purísima Concepción, Sacramental de San Isidro, Madrid).

Los bajorrelieves en mármol de Caridad y Fe custodian las puertas que conducen a la cripta.
Les dije años ha que este precioso mausoleo merecía una entrada aparte y aquí me tienen escribiéndola porque también quiero que sea mi particular honra a Mariano Benlliure en el 150º aniversario de su nacimiento. Dentro del mundo del monumento funerario, el escultor valenciano se encuentra entre los elegidos.

miércoles, 29 de mayo de 2013

Madre no hay más que una. 
Cementerio del Santo Ángel de la Guarda, Segovia (España).

En esto de los cementerios, como en todas los ámbitos de la vida, existen modas. Tenemos las tendencias que responden a la distribución del terreno, por ejemplo: poco se parecen las modernas construcciones basadas en amplias avenidas llenas de nichos con las callejuelas de los cementerios decimonónicos que más bien parecen un jardín.

Con un nombre tan definitorio como el de Ángel de la Guarda no son precisamente las figuras aladas las favoritas del gusto segoviano. Siendo justa tendría que apuntar que hay un montón de querubines y serafines, sobre todo en la nichería del siglo XIX y en algunas tumbas, pero no son las esculturas que más valor artístico atesoran.


martes, 30 de abril de 2013

Sorpresas te da la vida: un sepulcro posiblemente genovés en medio de la meseta toledana.

A veces una va buscando una historia necropolita que traerles poco después a este blog y otras veces es la historia quien le asalta a una en el camino. Eso mismo me pasó hace unos días. La intención primigenia de acercarnos a Torrijos (Toledo) para hacer una compra, se convirtió en un paseo cultural en el que nos topamos, desconociéndolo en absoluto, con esto:

En medio del coro gótico de la colegiata del Santísimo Sacramento están situadas las figuras yacentes de Gutierre de Cárdenas y Teresa Enríquez, Señores de Torrijos a finales del siglo XV.

viernes, 22 de marzo de 2013

De paseo por los cementerios de Madrid. 
Nichería en la Sacramental de San Lorenzo.

Acabamos de estrenar estación y qué mejor forma de inaugurar la primavera que regalándonos un garbeo por una necrópolis, ¿no creen? Hay que tener en cuenta que no solo de tumbas vive un cementerio y los jardines también son parte fundamental de muchos de ellos, como el cipresal de San Isidro (Madrid) por ponerles un ejemplo.

Pero ni el paseo de hoy va a ser por San Isidro, ni fue dado en primavera (sino en medio del crudo invierno, eso sí, con el calor que presta la mejor compañía: Nus Morella, Lilith y Ksawery), ni vamos a mostrarles fotos de flores sino de nichos. Sí, nichos.

A la hora otear un camposanto cada uno tiene su figura predilecta: ángeles, memento homines, plañideras, simbología masónica, epitafios... y los nichos se quedan casi siempre en la segunda división de la liga funeraria. Pequeñas y enclaustradas losas en filas y columnas que se extienden por amplias galerías o prestando sujeción a los muros que separan el mundo de los vivos del de los muertos. A veces los bloques son tan altos que sus filas superiores son difíciles de divisar. Es injusto porque hay algunos -arriba, en el medio y abajo, eso da igual- que son verdaderas obras de arte en miniatura.


miércoles, 6 de marzo de 2013

¿Dónde descansa el señor de los billetes de veinte duros?

El busto del hombre que decoraba aquel papel moneda color sepia pertenece a don Manuel de Falla, uno de los más grandes compositores españoles de todos los tiempos. Cuando estoy pocha o desconcentrada, lo escucho con atención. Pero esto es un sentimiento más propio de mi blog personal; aquí no ha lugar.

La entrada de hoy va acompañada de más imágenes y menos literatura. Disfruten de la cripta de la Catedral de Cádiz (España). Es una pena que aún no se hayan inventado los posts sonoros: la acústica del lugar es simplemente espectacular.


viernes, 25 de enero de 2013

Eternamente errante. 
Las idas y venidas del Cid como finado (II).

Hagamos un recuento para refrescar la memoria. Desde que el Cid murió en el año 1099 hasta la fecha en la que nos encontramos -1808, en plena Guerra de la Independencia- los restos mortales del héroe medieval ya han sufrido ocho traslados. Cierto que la mayoría de ellos se llevaron a cabo dentro del monasterio de San Pedro de Cardeña. Es a partir de que el general Thiébault asumiera el gobierno y capitanía de Castilla la Vieja (con sede en Burgos) cuando el baile pasa de ser un apacible vals a convertirse en un polka.

De todos es sabido que a los humanos nos gusta borrar las huellas de anteriores dinastías cuando nuevos gobiernos acceden al poder. El paso de los franceses por la península ibérica acarreó un gran destrozo en nuestro patrimonio cultural. El monasterio cardeñero no se libró del saqueo. Los huesos de don Rodrigo y doña Jimena acabaron dispersados por la capilla de San Sisebuto tras la invasión de las huestes del conde de Lasalle. Los destrozos que se infringieron en los sepulcros ya los han podido ver en la primera parte de este post.