viernes, 30 de agosto de 2013

Un carpe diem funerario. 
Paseando por el Cementerio de Agramonte, Oporto (Portugal).

Antes de estar tan metida en harina con el tema de los cementerios visité la ciudad de Milán. Nuestro hotel estaba cerca del Monumental y lo vi a través del cristal del taxi que nos llevaba al aeropuerto. En aquel momento pensé que ir a ver aquello era la excusa perfecta para volver en otra ocasión. Pero han pasado más de siete años y mis pies aún no han vuelto a taconear por las aceras milanesas. A saber cuándo lo harán.

Hace poco fui a Oporto. No quise informarme demasiado de lo que a nivel funerario había que ver en aquella ciudad. La agenda estaba apretadísima e iba a ser imposible pasear por ningún camposanto así que ¿para qué ponerme los dientes largos? Aún así era consciente de que Agramonte estaba por allá.

Caprichos de la casualidad, nuestro alojamiento se hallaba a cincuenta metros del cementerio portense, vamos que casi se veían las puertas desde la habitación. Y recordé Milán.

Arañando los minutos a Hipnos, con la legaña pegada al ojo y algo de resaca, atravesamos las puertas cámara en mano con el Sol calentando encima de nuestras cabezas y... aquí les traigo lo que mis ojos vieron para regocijo de los suyos.

Supongo que al finalizar sabrán disculpar el viaje sentimental con el que he arrancado este reportaje. ;-)


El Cementerio de Agramonte nació por pura necesidad. En 1855 se desató una epidemia de cólera en Oporto y había que meter a los difuntos en algún sitio. La mayoría de los cementerios de la ciudad, sobre todo los pertenecientes a diferentes hermandades, se encontraban en el centro y en calles muy propensas a que la epidemia fuera a más en vez de a menos.

De esta manera las autoridades locales decidieron raudos y veloces clausurar los enterramientos en el downtown portense e inaugurar a toda prisa el que hoy nos ocupa a las afueras de la ciudad en aquella época.

La Quinta de Agramonte era una extensa y fructífera finca que perteneció a la familia del capitán Joaquim de Pinho e Sousa. En 1832 el terreno fue arrasado por orden militar durante la Guerra Civil portuguesa dado que era un punto estratégico en el frente portense. En 1855, tras una expropiación en la que pagaron cuatro duros a sus dueños, pasó a manos públicas para la construcción de la necrópolis.

Según entramos por la puerta principal, girando a mano derecha, nos encontramos con la parte monumental de la Hermandad de San Francisco (también tiene unas catacumbas, que visitamos, en el monasterio homónimo).

Los murciélagos siempre presentes en cualquier camposanto que se precie. Este decora una de las cuatro esquinas del cerramiento de una tumba.
Otro de los cerramientos metálicos portenses. En Agramonte nos encontramos muestras de cerrajería metálica alucinantes. Esta es una de las que más me gustó.
Completamente mimetizada la valla metálica con una planta trepadora más muerta que viva.
Pese a la monumentalidad que el cementerio presenta en la actualidad, en su momento no fue bien recibido entre la sociedad pudiente de la ciudad que prefería construirse mausoleos en los cementerios Prado do Repouso (no puede haber un nombre más adecuado para un lugar de estas características, ¿no les parece?) y Lapa.

Pónganse en la piel de un rico burgués o noble de mediados del siglo XIX. Las exequias representaban para ellos una forma de transcendencia hacia las generaciones venideras y una muestra de poder para los contemporáneos. Entonces, ¿por qué habrían de inhumarse en un lugar construido para deshacerse de los cuerpos contagiados por el cólera, de concesión pública y que ni siquiera tenía una capilla en condiciones?

La primera iglesia con que contó el espacio fue de madera. En mayo de 1866 la Cámara Municipal aprobó la construcción de una nueva edificación a cargo de Gustavo Adolfo Gonçalves e Sousa, director del Instituto Industrial de Oporto. Las obras comenzaron en 1871. En 1906 se amplió el recinto para hacer más grande la capilla mortuoria.



La construcción de la nueva capilla, la imposibilidad de ampliar el cementerio de Lapa y las negociaciones que mantuvieron las hermandades oriundas con el Ayuntamiento para que no reabrieran sus cementerios privados empezaron a darle cierto empaque al denostado emplazamiento. Fueron precisamente estas -las hermandades de San Francisco, Trinidad y del Carmen- las que empezaron a adquirir terrenos para sus enterramientos y construir mausoleos, túmulos y tumbas que embellecían finalmente el solar de Agramonte.

¡Basta de charla! Vayamos de paseo que con este buen tiempo apetece.

Una tumba viva.

La mayoría de los cristales de los mausoleos están finamente tallados.
Primer tumba de quitarse el sombrero que encontramos, el de la familia Santos Dumont. Obra de António Teixeira Lopes (escultor) y José Teixeira Lopes (arquitecto).
Detalle de la sensual plañidera.
Tumba de José Caetano de Carvalho. La escultura -bautizada como Caridad- es de António Teixeira Lopes. La que ven en Agramonte es una copia en bronce. La original, de mármol, está conservada en la Catacumba del Monasterio de San Francisco de la localidad.
La estatua fue de las que más llamaron mi atención; aún así me parece que tiene cara como de sobresalto y algo de mala leche, ¿no?
También hay puertas de edificaciones más modestas. Las cortinas, muy habituales en Agramonte supongo que responden a la necesidad de reposo eterno de los moradores ya que los ataúdes están a la vista de cualquiera que se asome a sus puertas. Curioso, ¿no? Un poco más abajo verán una foto.  
No solo de arte modernista, neogótico y neoclásico vive el hombre. El espíritu de la Bauhaus se empieza a ver en las edificaciones funerarias. A mí este panteón me encantó (y no se imaginan lo chungo que es fotografiarle con esa superficie tan pulida y reflectante).
Monumento homenaje a las víctimas del Teatro Baquet, 1888. El túmulo está decorado con los restos que quedaron del incendio que causó la catástrofe.
Lápida del sepulcro de la actriz Emília Eduarda. Obra de los hermanos António y José Teixeira Lopes. La escultura es la que más me gustó de todas  las que vi por la placidez que muestran los bebés. No sé si estos dos niños tendrán alguna simbología en la vida de la actriz... 
Detalle de los rorros. A lo mejor no es placidez, lo mismo es que están fallecidos... 
Hmmm, ¿qué estará pensando este buen hombre tallado en mármol blanco?
El ángel de la Guarda, escultura de José Oliveira Ferreira.
Detalle de las alas traseras del ángel. Llegados a este momento ya empezaba el Síndrome de Stendhal (o la insolación) a hacer de las suyas.
Dos plañideras custodian la entrada a este mausoleo.
Por dentro los ataúdes aparecen a la luz, sin lápida por delante. La gran mayoría de las inhumaciones son así.
Pero otros enterramientos se hacen en lucillos con lápida, más parecidos a los españoles,  estilo artístico y grandiosidad aparte. Este interior corresponde la mausoleo octogonal que pueden ver en la fotografía inmediatamente inferior. Obra de António Almeida da Costa, José Joaquim Teixeira Lopes y su hijo el escultor António Teixera Lopes.

La Hermandad del Carmen tiene avenidas de mausoleos similares a las que encontramos en Pére Lachaise.

¡Ningún cementerio sin su "Kitsch Christ"!
Túmulo de Jacinto da Silva Pereira y Jacinto da Silva Pereira Magalhães.
Busto de Cláudio Carneyro, músico. Tal vez la sencillez (y el peinado) de esta figura me llamaron la atención entre toda la abigarrada decoración de la mayoría de monumentos funerarios que lo rodeaban.
Enfrente del anterior una plañidera pensativa ataviada con peplo griego.
No todo son mausoleos en el cementerio de Agramonte. También hay filas de nichos, aunque no son muy comunes y se suelen situar o bien en fosos o bien en los desniveles que provoca el terreno.
Los elevados edificios de oficinas sobre un centro comercial se ven desde los muros del camposanto. Creo que por primera vez me gustaría llevar una vida de oficinista. 

No es la primera vez que veo en Portugal un conjunto escultórico en el que aparece una plañidera colgando del travesaño de la Santa Cruz. En Prado do Repouso se puede admirar otra. Lo que no sé es cuál de ellas es la primera que se esculpió y que dio paso a esta moda funeraria.
Detalle de la escultura anterior.

Después de este largo paseo merecemos un descanso, ¿verdad? 
Ahora sí, hasta septiembre, queridos lectores.
Cal.


Bibliografía y documentación_
  • ASCE, Association of Significant Cemeteries in Europe (link).
  • Apoyamos la ruta europea de los cementerios, grupo de Facebook (link), especialmente agradecer a Francisco Queiroz por compartir sus conocimientos con nosotros. :-)
  • Dias, Teo, "Porto, "Cemitério de Agramonte" (link) y "Cemitério de Agramonte 2012" (link), Ruas de minha terra-Porto blog (link). 
  • Geneall.net (link).
  • Monteiro, Gisela "Cimitério de Agramonte" (link), Mort Safe blog (link).
  • Queiroz, Francisco, "Cemeteries in Portugal (19th century). An historical and artistic aproach" (link), Francisco Queiroz blog personal (link).
  • Viva! o grande Porto online, portal web (link).

15 comentarios:

  1. Muchas gracias por esta nueva entrada, me ha hecho recordar mi paseo por este cementerio que, igual que a tí, a nosotros tampoco nos dejó indiferentes. ¡¡Incluso nos has descubierto cosas!!
    Como siempre, es una gozada poder viajar de tu mano y tus fotos para ver los camposantos con tus ojos. Me encanta tu manera de mirar.
    ¡Y qué decir del kitsch christ! ¡Hay que inaugurar una categoría ya!
    Por cierto, me ha encantado ver nombres conocidísimos en la bibliografía :)
    Una vez más, ¡enhorabuena!

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  2. Siempre es un placer pasear la mirada por tus fotos como si fuese la primera vez que se ve el motivo fotografiado, aunque sea de sobras conocido.

    También a nosotros nos llamó la atención la forma de depositar los ataúdes en los panteones sin colocarles ninguna lápida, a la vista de cualquier observador. Y es que en la mayoría de países la Muerte no es un tabú como en el nuestro.

    Me ha gustado ver la capilla por dentro, que no pudimos ver por respeto a la gente que había en el momento de nuestra visita.

    Un abrazo.

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  3. ¡Muchas gracias a los dos por los comentarios! Sin duda me miráis con buenos ojos. :-)

    Me sorprende que yo pueda descubriros algo a vosotros dos, ¡firgen santa! si sois los especialistas en la materia. Pero es lo que pasa con estos sitios tan grandes y rebosantes de arte, que siempre se te escapa algo. Rebuscando por la red una vez que vine y me puse a hacer el post, me di cuenta de la infinitud de figuras que no vi. :-/

    Lo del Kitsch Christ debería ser un must en el grupo de Facebook, ¿verdad? ¡Molaría! Yo tengo por ahí unos cuantos para enseñar...

    Besos para ambos dos.
    Cal.

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  4. ¡Madre mía! Me atreví, pero me quedo con el de la actriz Emilia y esos dos angelotes. Tengo una amiga que tiene tu misma afición y la tuve que llevar al cementerio de Sevilla, con lo poco que a mí me gustan.

    Ahora observo que tu blog está lleno de calaveritas. Quizás eres más sabía riéndote de la muerte, total es nuestro destino.

    Besos.

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  5. ¡Madre mía! Me atreví, pero me quedo con el de la actriz Emilia y esos dos angelotes. Tengo una amiga que tiene tu misma afición y la tuve que llevar al cementerio de Sevilla, con lo poco que a mí me gustan.

    Ahora observo que tu blog está lleno de calaveritas. Quizás eres más sabía riéndote de la muerte, total es nuestro destino.

    Besos.

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  6. ¡Hola Isabel y bienvenida!
    El cementerio de San Fernando de Sevilla es una pasada. Tiene muchísimas cosas que ver, pero ya solo con la estatua funeraria de Joselito, El Gallo (de Mariano Benlliure) merece la pena darse un paseo por allí.

    Supongo que de la muerte hay que reírse. Es algo inevitable que nos va a suceder a todos (salvo a Walt Disney) y realmente es ¡chas! un instante. Lo duro es lo que hay antes de ella, pero... ¡ea, hay que reírse de todo! o al menos intentarlo.

    Las calaveritas son un homenaje a la cultura mejicana y su tratamiento de la muerte y al humor del artista plástico Takashi Murakami. Son para quitarle hierro al asunto de morirse. Además a la mayoría de los fallecidos que aparecen por aquí les ha sentado bien lo del reposo eterno, si nos atenemos a las pedazo obras de arte que les acompañan. ¡Ya me gustaría a mí!

    Besos también para ti.

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  7. Aparte de la afición por el arte funerario y por el arrte en general, coincidimos en tres cosas capitales; Antonio Vega, Led Zeppelin y Pink Floyd...

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  8. ¡Hola Enrique y bienvenido!
    Veo que sí, que además del amor al arte tenemos gustos musicales muy parecidos. En mi vida había visto en un blog de los que frecuento una canción de Porcupine Tree.

    Espero verte por aquí en otras ocasiones, aunque el estilo de estos repors es muy diferente al de Sira, que es una auténtica erudita.

    Saludos.

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  9. Uff Senti-MENtalismos "con GOMAS de BORRAr TINtttaCHINESE???

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  10. Hola anónimo. Si quiere que le diga la verdad, no entiendo su comentario. No por el lenguaje, que también, sino por el contexto.
    De todas formas, bienvenido a esta casa.

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  11. Excelente artigo. Belo olhar sobre um dos cemitérios da minha terra. Obrigado pelo link! Amizade.

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  12. ¡Muito obrigada para o seu blog, Toni Dias! Ele me ajudou muito com este post. ;-) Porto é uma cidade fascinante, cheia de charme olhar onde você olha. Seus cemitérios não ia ser diferente.

    ¡Bem-vindos a esta casa!

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  13. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  14. Hola nos ha gustado bastante tu entrada en el blog. Nosotros trabajamos con la cultura funeraria desde un punto de vista histórico-artístico. Te dejamos el enlace por si gustas pasarte. http://ciapafu.blogspot.com.es/

    Por cierto, ¿te parece bien que te agreguemos a nuestra lista de blog que seguimos para que lo vean así nuestros/as seguidores/as?

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  15. Hola, miembros de Ciapafu. Por supuesto que tenéis mi permiso para incluir mi sitio en vuestro blogroll y, si me permitís, hago yo lo mismo ya que me han gustado muchísimo vuestros artículos.

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