miércoles, 29 de mayo de 2013

Madre no hay más que una. 
Cementerio del Santo Ángel de la Guarda, Segovia (España).

En esto de los cementerios, como en todas los ámbitos de la vida, existen modas. Tenemos las tendencias que responden a la distribución del terreno, por ejemplo: poco se parecen las modernas construcciones basadas en amplias avenidas llenas de nichos con las callejuelas de los cementerios decimonónicos que más bien parecen un jardín.

Con un nombre tan definitorio como el de Ángel de la Guarda no son precisamente las figuras aladas las favoritas del gusto segoviano. Siendo justa tendría que apuntar que hay un montón de querubines y serafines, sobre todo en la nichería del siglo XIX y en algunas tumbas, pero no son las esculturas que más valor artístico atesoran.