viernes, 30 de agosto de 2013

Un carpe diem funerario. 
Paseando por el Cementerio de Agramonte, Oporto (Portugal).

Antes de estar tan metida en harina con el tema de los cementerios visité la ciudad de Milán. Nuestro hotel estaba cerca del Monumental y lo vi a través del cristal del taxi que nos llevaba al aeropuerto. En aquel momento pensé que ir a ver aquello era la excusa perfecta para volver en otra ocasión. Pero han pasado más de siete años y mis pies aún no han vuelto a taconear por las aceras milanesas. A saber cuándo lo harán.

Hace poco fui a Oporto. No quise informarme demasiado de lo que a nivel funerario había que ver en aquella ciudad. La agenda estaba apretadísima e iba a ser imposible pasear por ningún camposanto así que ¿para qué ponerme los dientes largos? Aún así era consciente de que Agramonte estaba por allá.

Caprichos de la casualidad, nuestro alojamiento se hallaba a cincuenta metros del cementerio portense, vamos que casi se veían las puertas desde la habitación. Y recordé Milán.

Arañando los minutos a Hipnos, con la legaña pegada al ojo y algo de resaca, atravesamos las puertas cámara en mano con el Sol calentando encima de nuestras cabezas y... aquí les traigo lo que mis ojos vieron para regocijo de los suyos.

Supongo que al finalizar sabrán disculpar el viaje sentimental con el que he arrancado este reportaje. ;-)


miércoles, 28 de agosto de 2013

Fe de erratas. 
A vueltas con los marqueses de Aguilar.

¿Se acuerdan del repor que publiqué hace unos ¡años! sobre los mausoleos de los marqueses de Aguilar? Pues tenía un fallo.

Terceros marqueses de Aguilar.
CUARTOS (no segundos) marqueses de Aguilar.