miércoles, 18 de diciembre de 2013

Eternidad pétrea. 
Las necrópolis rupestres palentinas (I).

Hace unos cuantos años, al remover unas tierras cerca de la vivienda de mis padres para construir un chalet, salió a la luz un camposanto medieval. Era lógico suponer que donde antes hubo una ermita románica, hubieran también enterramientos, pero hasta aquel momento nadie les había tenido en cuenta. Los arqueólogos hicieron su trabajo y desestimaron el interés del lugar. Se exhumaron algunos restos, varias lajas y se tapó todo de nuevo. La casa nunca llegó a construirse.

Uno de los enterramientos descubiertos en las inmediaciones de la casi desaparecida (está trasladada al Barrio de El Soto bajo nueva advocación) ermita de Santa Lucía, Aguilar de Campoo, Palencia.
Fue aquel momento el que avivó mi curiosidad acerca de aquellas peculiares sepulturas. ¿Por qué las personas excavaban sus lugares de reposo eterno en rocas? ¿Cómo se tapaban, con tierra, o con una lápida? ¿Empezaban los trabajos antes de que se produjera la muerte o cuando la persona ya estaba en el otro barrio? ¿Por qué algunas cabezas son cuadrangulares otras redondas y algunas con forma de herradura? Todas estas preguntas y muchas más también se las plantean historiadores y arqueólogos que han ido escribiendo concienzudas tesis y libros contestando algunas de ellas.