jueves, 24 de julio de 2014

¡Aún hay más! 
Un Benlliure allende los mares.

No me he muerto. ;-) Tampoco estoy de vacaciones y sepan ustedes que mataría por dos tristes días de dolce far niente. Aunque estas vicisitudes se han de contar en un blog personal, así que borren estos primeros ciento diecisiete caracteres y miren lo que he encontrado en mi base de datos mientras iba buscando el material para el post que estoy preparando...


Este Cristo broncíneo, doliente, asciende desde la cúspide de la pirámide truncada que compone el mausoleo de la familia Falla-Bonet en la Necrópolis de Cristóbal Colón de La Habana (Cuba). Lamentablemente solo tengo la imagen que abre el repor y la siguiente porque allá por el 2007 la fotografía digital no estaba tan presente en nuestras vidas como ahora y lo de disparar en ráfaga ("que alguna foto quedará bien") era algo impensable salvo para profesionales profesionales y acaudaladas personas físicas.

Esto, que a priori supone un inconveniente, es una inmejorable excusa para tener que regresar a la inmensa mole marmórea que dibuja el cementerio habanero dentro de la capital. No hay mal que por bien no venga. :-D

La obra, como habrán intuido al leer el titular, es de Mariano Benlliure al cual dediqué una entrada hace un año a modo de homenaje. No pretendí allí abarcar toda la creación funeraria del escultor valenciano, de hecho me ceñí exclusivamente a la que tenemos por Madrid, pero me ha hecho ilusión encontrarme con esta joyita en mi archivo y quería compartirla con todos ustedes, lectores de ¡La Muerte os sienta tan bien!


Granito, mármol, bronce, mezcla maestra de materiales. Pirámides, féminas expresivas y bien contorneadas, cristos nada muertos, plagados de detalles. Todo muy Benlliure, ¿a que sí? Por algo sería que llamó nuestra atención entre los miles de monumentos que le rodeaban.

Nos vemos en menos de lo que canta un gallo. Mientras tanto espero que pasen un feliz agosto.
Cal.