jueves, 31 de diciembre de 2015

No sé qué tienen las flores, llorona, las flores del camposanto, que cuando las mueve el viento, llorona, parece que están llorando.

Plañidera. Según la RAE (quedémonos con la segunda acepción) es una mujer llamada y pagada que iba a llorar a los entierros. Nos lo cuenta en pasado, pero sepan que la figura aún existe. Con matices, eso sí.
I think I've lost my head. (Foto 1)
Antes de meternos en harina, les propongo un juego para reanimar a este moribundo lugar cibernético: adivinen dónde están las plañideras que ilustran el repor de hoy. Si son capaces de bautizarlas (al menos tres tienen nombre propio en el mundo cementeril), mejor. Entiendo la complejidad del asunto, entre otras cosas porque no van a ver fotos ilustrativas sino con cierto aire estético-artístico. Estoy perdiendo el músculo creativo después de años disparando foto documental y no me gusta ná de ná.

El día que se ve este sepulcro, la vida cobra sentido. Este y el que tiene enfrente narrándonos la Batalla de Issos. (Foto 2)
Cuando oímos la palabra plañidera enseguida pensamos en el Antiguo Egipto y las ostentosas honras fúnebres que conllevaban la muerte del cualquier prohombre de la época, sobre todo si se trataba de realeza. Sin lugar a dudas las plañideras egipcias, profesionales dedicadas a llorar y rasgarse las vestiduras ante un finado previo pago, son las más famosas, pero...

Con diferente estilo, esta foto se puede encontrar en otro post de ¡La Muerte os sienta tan bien! (Foto 3)
... las primeras referencias que se encuentran de tal oficio están en La Epopeya de Gilgamesh. Conocido como el primer libro de ficción escrito de la historia (ha. s. XX a.C.), contiene dos menciones hacia las lloronas en su trama. Una de ellas incluso emplea la palabra: "¡Me lamento amargamente como una plañidera!" No obstante tendríamos que conocer algo de la lengua cuneiforme para saber con certeza el acierto en la traducción puesto que la palabra plañidera procede del latín (una lengua posterior) plangere que significa sollozar además de golpear.

Salvo que el cambio climático esté haciendo de las suyas, será difícil encontrar a esta plañidera debajo de las toneladas de nieve que la deben de estar cubriendo por estas fechas. (Foto 4)
En el libro de Jeremías (ha. s. VII a.C.) dentro del Antiguo Testamento de la Biblia, se referencia a las lamentatrices (sic) hechas llamar por Yavé para llorar la devastación del pueblo de Sión (Jer. 9:16-18):  "Atended, llamad a las plañideras, que vengan; enviad por las hábiles y vengan, que se apresuren y eleven sobre nosotros lamentaciones y descienda de nuestros ojos el llanto (...)".

Una clásica entre tanto desconcierto. ¡Si hasta se ve el nombre de la familia en la cornisa! Fácil, fácil. (Foto 5)
A medida que va avanzando la Historia, se van encontrando más alusiones. Así descubriremos a señoras dolientes en la Ilíada de Homero (ha. s. VIII a.C.) y en las Historias de Herodoto (485-424 a.C.). Gracias a este último nos han llegado hasta nuestros días con profusión de detalles los ritos de las plañideras de diferentes lugares. Las babilonias "entierran sus cadáveres cubiertos de miel y sus lamentaciones son muy parecidas a las que usan en Egipto". Sobre las egipcias "se hieren en el pecho los asistentes, se maltratan, lloran y plañen". Herodoto también referencia a a las plañideras libias y persas como mujeres de gran profesionalidad en estos menesteres.

Con nombre propio y dentro de mi Top 5. Y no es porque esté en medio de unas cuantas lápidas de las de hoy en día, hechas todas en serie y sin ninguna personalidad, es porque es perfecta. Estuvo por aquí en otra ocasión... (Foto 6)

Justo enfrente de esta preciosidad se haya una tumba ilustre, de obligada visita con carmín rojo en el bolsillo, que la eclipsa por completo. (Foto 7)
Aunque no se aprecia en la imagen, esta plañi es el vivo reflejo de la sensualidad y el desnudo dentro del mundo funerario.  Todo un descubrimiento en el último paseo al que asistí organizado desde nuestro puerto base en Facebook. (Foto 8)
A veces este tipo de esculturas (incluyendo las inmediatamente superiores)  me recuerdan a la Magdalena Penitente de Pedro de Mena que tanto plagio  jaleo artístico generó en el Barroco español. Vamos, vamos, que esta chica -como la Barbie- tiene nombre y coche propio... (Foto 9)

Como todo en la vida, el estudio profundo de las plañideras y sus ritos funerarios nos podría ocupar páginas (posts) y páginas (posts) de literatura y ya me conocen: no es la función de este blog aburrir al personal con mil datos sino insuflarles el gusanillo de la curiosidad, así que me callo y les remito a la bibliografía por si quieren sondear un tema sin lugar a dudas apasionante.

Una mini plañi. No es un ángel del dolor, no, es una nenina llorando. También descubierta en el paseo que nos dimos el verano del 2014 por... y hasta aquí puedo leer, Mayra. (Foto 10)
Como curiosidad, no quiero dejarles con el carrusel/concurso fotográfico sin comentarles que también existe la figura del plañidero... Además es de tradición catalana. Se hacen llamar ploracossos y, pese a que no hay muchos en los cementerios que he visitado y encuentro poca documentación al respecto, la cosa promete reportaje futuro (alguno hay escondido entre mis imágenes).

Ahora sí, me callo hasta las postdatas. Disfruten y estrújense la neurona con las siguientes fotografías. ;-)

La imagen es pequeña y quizá no puedan apreciar la lágrima corriendo por la mejilla. Detallazo a tener en cuenta. Igual que el acabado de las nicherías, muy característico del lugar... (Foto 11)
Esta figurilla, al igual que la que abre el post, también habla inglés y además reside en Inglaterra. (Foto 12)
En la fuente de la terraza del Museo George Pompidou, se encuentra la gemela de esta plañidera. (Foto 13)
Para apreciar el mar de mármol donde se halla esta llorona meditabunda, hay que cruzar el charco. (Foto 14)
Más cerca se puede encontrar a esta doliente, al lado de la casa de un comprometido escritor alemán del siglo pasado que también mora en el lugar. (Foto 15)
Las plañideras de carne y hueso se empezaron a ver mal en los funerales en el siglo, pero en los camposantos son la pieza estrella, con permiso de ángeles y cristos que ganan puestos a medida que nos acercamos al norte. (Foto 16)

De matrícula de honor conocer a esta señora blanca como la leche, salvo que seas de la zona. Lo más bonito en cien kilómetros a la redonda de mi lugar de origen. (Foto 17)
Otra con nombre propio. Carismática como pocas y difícil de encontrar ya que no está en un patio, digamos,  monumental. (Foto 18)
Rodeada de fastuosos mausoleos, es muy posible que esta plañidera pase desapercibida a los ojos del caminante distraído, pese a que su mirada recuerda a un icono dentro del mundo artístico funerario: el ángel Oneto. (Foto 19)

Tal vez su rostro no es el más bonito del mundo, pero con ese precioso escote todo lo demás está de más. (Foto 20)
En este lugar de descanso eterno no son muy fans de que se conozca (y reconozca) su patrimonio artístico... (Foto 21)
.. y es una pena porque esta muchacha es las más expresivas que hay en las sacramentales capitalinas. (Foto 22)
He hablado de ella en otro post. La cosa es que allí no hablaba de plañis, sino de figuras de cariz cristiano. (Foto 23)

Hablando de cristianos, y para terminar, una pléyade de lloronas góticas arrancándose el cabello en las exequias de un noble castellano. (Foto 24)

¡No se me atraganten con las uvas esta noche! :-D Las plañideras son preciosas, pero como dice el refrán popular dios nos libre del día de las alabanzas.
Cal.

PD. Me daba pena que la columna de al lado, la de Cloto-Láquesis- Átropos, se quedara sin el número 2015, con lo bonito que es. Por eso este post y por Nus Morella y Ainara Ariztoy que me animaron a terminar y colgar uno de los que tengo empezados desde hace mil años. ¡Gracias, fans! ;-)  Lo he publicado algún día más tarde de lo que os prometí... La culpa es de los deberes de la Escuela, you know. ¬_¬

PD. Hace justo un año que falleció mi madre. El anterior reportaje lo hice mientras la acompañaba en el hospital. Este le comencé poco después a modo de homenaje, pero... (annus horribilis) Así que va por ella. Y por mi padre. Los dos ángeles que, ojalá pudiera creerlo, me estarán cuidando desde el cielo.

Bibliografía y documentación_
  • Canal de Historia, La Noche de los Muertos, Javier Coria, canal Youtube (links 1 y 2). Consultado el 31 de diciembre de 2015.
  • Coria, Javier, Las plañideras (I), Javier Coria, blog (link). Consultado el 31 de diciembre de 2015.
  • Coria, Javier, Las plañideras (y II), Javier Coria, blog (link). Consultado el 31 de diciembre de 2015.
  • Coria, Javier, Plañideras en España, Javier Coria, blog (link). Consultado el 31 de diciembre de 2015.
  • Jordi, Las plañideras del Antiguo Egipto, Paseando por la Historia, blog (link). Consultado el 31 de diciembre de 2015.
  • VVAA, Apuntes Históricos, La Buena Muerte, blog (link). Consultado el 31 de diciembre de 2015.
  • VVAA, Sagrada Biblia, traducción de Nácar y Colunga, Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid, 1993.
  • VVAA, El oficio de las lloronas, unas lágrimas a cambio de dinero, Red Funeraria, blog (link). Consultado el 31 de diciembre de 2015.
  • VVAA, Plañideras, Áltima Serveis Funeraris Integrals, blog (link). Consultado el 31 de diciembre de 2015.
  • Zamora, Paulina, Las plañideras y el arte de llorar las penas ajenas, Belelu, blog (link). Consultado el 31 de diciembre de 2015.

6 comentarios:

  1. Gracias... Por el estupendo reportaje y por mirar al frente y dar un paso adelante. Yo no lo creo, pero sé que están donde la luz nos da calor, cuidándonos. Gracias por la promesa cumplida, ahora nos faltan las cañas.

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  2. Gracias... Por el estupendo reportaje y por mirar al frente y dar un paso adelante. Yo no lo creo, pero sé que están donde la luz nos da calor, cuidándonos. Gracias por la promesa cumplida, ahora nos faltan las cañas.

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  3. Quiza no sea desde el cielo pero desde luego si lo es desde ti misma. Ellos te cuidan con todo lo que te han enseñado y todo lo que te han dado, con todo su amor y ese siempre estará contigo. Un beso muy muy fuerte, Marisa.

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  4. ¡Gracias por vuestras palabras, Ainara, Sira! :-D Me alegra mucho veros por aquí, con lo desaparecida que estoy de la vida 2.0 y, ¡peor!, de la vida así en 3D. Las cañas están más que garantizadas.

    ¿No os animáis a poner nombre a alguna plañi?... Por whatsapp ya me ha llegado la solución a un par de ellas. ¡Venga, venga, que los Reyes están a la vuelta de la esquina! ;-)

    ¡Besos grandes, grandes!

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  5. Fíjese uste señorita Calamidad, qué tiene usted razón: la llorona aún existe por acá, de vez en cuando se le oye llorar y llamar a sus hijos. Cuando era chico, una vez la vi, parada a unos cuantos metros de la casa de mi agüelita, se oía bien lejos porque estaba cerca, dicen que cuando se oye cerca es porque está lejos, y viceversa. Hoy en día ya casi no la oigo,a de ser por el ruidero que hay a todas horas.

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    1. ¡Hola de nuevo, Mario Alberto! Me temo que estamos hablando de diferentes lloronas... :-) Las plañideras son mujeres -vivas, de carne y hueso- a las que se les paga por ir a llorar a los entierros.

      Gracias por tu comentario. Estas palabras me animan a darle un poco más de brío al blog, actualmente en un estado de decrepitud que asusta. Aunque debería ir anunciando que, si el verano lo quiere, a la vuelta de vacaciones habrán novedades por estos lares.

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