martes, 6 de diciembre de 2016

Como pollo sin cabeza por el Cementerio de Kerepesi (Budapest, Hungría).

¿Cómo es posible que este lugar no aparezca dentro de la ruta de cementerios monumentales europeos? ¡Ni en las guías turísticas! (Aunque esto sea lo más normal del mundo tratándose de una necrópolis, so pena que seas Père Lachaise, Staglieno o Novodevichi.) Llámenlo desidia o pocas ganas de trabajar, pero faltó el pelo de un calvo para que dentro del itinerario que nos marcamos para conocer la capital de Hungría, no estuviera el Cementerio de Fiumei úti nemzeti sírkert -a.k.a. Kerepesi- como visitable.

Solo al entrar me percaté de que ahí dentro había mucha tela que cortar y que dos horas iban a ser  un simple aperitivo para poder conocer este cementerio en profundidad. La consecuencia de esa falta de organización hizo que las fotos que ilustran el post de hoy estén disparadas un poco al tuntún, sin saber muy bien por qué hacer caso a qué, simplemente dejándose llevar por la belleza del lugar.

Desde la entrada principal tampoco parece gran cosa, pero hay que confiar y atravesar el portachón.
LMOSTB perdería su esencia como blog sino hablara al menos un poco de la historia del emplazamiento o de alguna escultura excepcional que lo decora o de algún personaje ilustre que descansa para los restos en el lugar. Eso sí, todo estudiado a posteriori, ya de regreso en España.



Como esta plañi estaba yo cuando me di cuenta de que no me iba a dar tiempo a ver ni la cuarta parte del lugar...

Tal vez Kerepesi no aparezca en las guías turísticas ni en las rutas especializadas porque es, por decirlo de una manera coloquial, un cementerio intermitente. Su historia comienza, como la de tantos otros camposantos, a tenor de la corriente higienista tan de moda en la Europa de mitad del siglo XIX, aquella que clausuró la mayoría de enterramientos intramuros y dio lugar a jardines bellamente cuidados a las afueras de las ciudades que albergaban entre árbol y árbol unas cuantas tumbas.

Fue en 1841 cuando el político y escritor húngaro István Széchenyi propuso la construcción de un panteón nacional y, ocho años más tarde, tras la Guerra de la Independencia Húngara, se inauguró el Cementerio de la Carretera Nacional de Fiumei. Inicialmente las cincuenta y seis hectáreas que ocupan el lugar se diseñaron a la manera de los jardines franceses, con múltiples caminillos entrecruzados que nacen y mueren en diferentes plazas y glorietas. Sin embargo la vegetación se cultivó según el pintoresquismo inglés, dejando caer un árbol por aquí y un arbusto por allá, dotando al lugar de un caos mínimamente ordenado.

Una de las desventajas de ir de un sitio para otro como pollo sin cabeza es que pierdes los detalles de muchas cosas. Por ejemplo, el interior de este "mini" mausoleo
Espacios diáfanos se mezclan con zonas de abigarrada población cementeril.

La naturaleza engulle algunas lápidas, si no, no sería un cementerio decimonónico al uso.
Un panteón de madera se desmorona con el transcurrir del tiempo.
Lo curioso del lugar es que en 1885, apenas treinta y cinco años después de su inauguración, fue declarado cementerio decorativo disminuyendo el número de enterramientos significativamente hasta casi desaparecer su función como lugar de enterramiento.

Los grandes mausoleos y las dos notorias galerías de clara influencia italiana que discurren a ambos lados de la avenida principal se construyeron entre 1867 y 1910. Las Arcadas, que así las llaman, están destinadas en exclusiva a la gente que se podía permitir enterramientos de categoría y alrededor suyo está inhumada la flor y nata de la sociedad húngara de los dos siglos precedentes: políticos, militares, artistas, actores, científicos, etcétera con zonas delimitadas al más puro estilo gremial a veces.

¿A quién estará esperando esta mujer tan aburrida...? 
Esta chica desnuda de mármol blanco sobre losa negra del  primer plano me parece divina, de mis favs de todo el cementerio. 

Ustedes no lo saben, pero esta imagen no le hace justicia a este arcosolio. Era de las más bonitas (y difíciles de fotografiar a lo loco) de las Arcadas.
No me imagino esta estatuaria sin el polvo, que parece de mentira, pero así es, como "brillante". La cara del maestro de ceremonias de cerca acojona muchísimo.
Otra carita de las que te hacen tener pesadillas por la noche.
Ahora no me digan que no están pensando en Père Lachaise... 

La figurita es de un verde óxido broncíneo rabioso, pero ¡ah, efectos colaterales de querer revelar las fotos en b/n!
La vi e inevitablemente pensé en la musa de Dante Gabriel Rossetti, Jane Morris, con una plancha del pelo a mano.
Mola ver las estatuas recién limpitas, pero a veces mola más dejarlas con los estragos que la humedad causa en ellas (siempre bajo control, claro).
Las pocas publicaciones que existen sobre este lugar destacan como importantes tres mausoleos, todos ellos pertenecientes a importantes estadistas. Desgraciadamente, aunque conté con la ayuda de mi consorte para intentar completar un reportaje medianamente decente, nos vinimos sin imágenes del mausoleo del Ministro de Justicia Ferenc Deák y eso que es una pasada, aunque solo sea por lo descomunal del tamaño.

La tumbita del Primer Ministro Lajos Kossuth, obra de Kálmán Gerster con esculturas de Alajos Stróbl.
Otra tumba discreta, la del Primer Ministro Lajos Batthyány.
Los peores momentos de Kerepesi, años en los que incluso se vendieron parte de los terrenos como suelo industrial, fueron los inmediatamente posteriores a la Segunda Guerra Mundial. El gobierno comunista que se impuso en el país en aquel tiempo pensó que era mejor idea destruir los monumentos funerarios, testigos de la pasada burguesía explotadora, que su restauración. Incluso clausuró el recinto en 1952.

Pero el milagro aconteció en 1958 cuando se decidió construir el Panteón del Movimiento Obrero (el cual no llegamos a ver :-O). De lugar abandonado a lugar de peregrinación. Existe una nota curiosa en este panteón y es que entre sus huéspedes está una partisana judía de nombre Eva Braun (sorpresas te da la vida) que nació y murió en los mismos años que la más conocida por nosotros amante de Hitler.

Si en la margen derecha del recinto se encuentra el citado panteón, en la izquierda están los monumentos en memoria de las víctimas de la Segunda Guerra Mundial y, un poco más adentro, la zona de enterramientos soviéticos, de marcado estilo, cómo no, soviet.

Monumento en recuerdo de las víctimas de la Segunda Guerra Mundial, justo a la entrada al cementerio.
Todo el recinto soviético se articula en torno a un obelisco.
Ninguna lápida sin su estrella roja.

Hubo un detalle en nuestro paseo aquincense que me llamó poderosamente la atención. Hace casi un año os hablaba de las plañideras y de la antigua costumbre catalana de los ploracossos, que vendrían a ser el equivalente masculino de las primeras. Tenía algunas fotos, pocas, de estos hombres compungidos, pero tras la visita a Kerepesi la pasada primavera el número se disparó. En mi vida he visto tanto plañidero por metro cuadrado.



Tumba del poeta vanguardista Endre Ady. 

Dudo entre que sea un bailarín o un plañidero o ambas cosas a la vez. Daba la sensación de irse a mover de un momento a otro. 



Detalle de los plañis de la tumba anterior. Preciosos.
Les dejo con algunas fotos sin orden ni concierto ni consciencia del morador que allí hubiera enterrado.




¿Un San Jorge? 

Esta estatua porque dicen que está en un cementerio, pero se les veía tan felices que podrían estar en cualquier parque público decorando un parterre. 




Mór Jokai, novelista conocido como el gran cuentista húngaro. Otra sepultura de las pequeñitas.
Este ángel es tan precioso como difícil se me hizo de fotografiar. 
Otro ángel de corte más clásico.
Lujza Blaha rodeada de una cohorte de querubines junto a un trovador. Fue una famosa actriz y cantante húngara. Puede que sí ya que el lugar estaba lleno de flores frescas.

Y finalicemos el recorrido en la zona bizarra. Si bien el cementerio de Montparnasse (París, Francia) es posiblemente el lugar de reposo eterno más excéntrico por el que he paseado, Kerepesi tiene momentos de extravagancia funeraria insuperables.

La estrafalaria tumba de Jozsef Antall, primer líder electo del periodo democrático. Quizá por ir a mirar esta nos perdimos el mausoleo de Deák, que está justo delante.
Mucha grimita da la mirada atenta del, suponemos, marido de la finada. 
A mí, no sé, pero me parece un Cristo un tanto erótico, aunque un Cristo al fin y al cabo,  ¿no?
WTF???
¿Qué, se animan a dar una vuelta funeraria en este puente-acueducto previo a las fiestas? Si están por allí, no lo duden ni un solo momento. Merecerá la pena.

Cal.


Bibliografía y documentación_
  • Auter, Stefanie, Kerepesi Cemetery, Lady of Leisure, blog personal, 13 de febrero de 2014 (link).
  • Billion Graves, buscador de tumbas (link).
  • Burba, Marc, Kerepesi Cemetery, Budapest, A travel journal, web personal (link).
  • El Piloto, El cementerio de Kerepesi, El avión de papel, blog personal, 25 de agosto de 2016 (link).
  • Find A Grave, buscador de tumbas (link).
  • González, Francisco, Budapest Kerepesi Cemetery, galería Flickr (link).
  • Lucrym, Kerepesi Cemetery, Budapest's garden of history, Disappearing Budapest, blog personal, 25 de junio de 2008 (link).
  • VVAA, Kerepesi Cemetery Photos, Itravelnet.com, galería fotográfica (link).
  • Wikipedia.
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