jueves, 2 de noviembre de 2017

¿Transis en Andalucía? Pues no..., pero sí. 
La cripta de los condes de Buenavista, Málaga (España).

Yo también me sorprendí cuando, buscando información sobre qué ver en la capital malacitana un fin de semana cualquiera, me topé con el panteón de los Condes de Buenavista, conocido popularmente (es un decir porque pocos malagueños son conscientes de su existencia) como la cripta de la Victoria, anejada a la Basílica y Real Santuario de Nuestra Señora de la Victoria y la Merced, para abreviar, la iglesia de la Victoria.


lunes, 24 de julio de 2017

Llevando una vida de perros. 
El Cimitière des Chiens en Asnières-sur-Seine, París (Francia).

Cada día estoy más convencida de que los cementerios son espacios llenos de amor. Cuando paseo por lugares de descanso eterno tan encantadores como el Cimitière des Chiens et autre Animaix Domestiques (cementerio de perros y otros animales domésticos) de París y alucino con la ternura y el afecto que allí se encuentran, me reafirmo en mi postura.

Porque gastarse la pasta en la lápida de un familiar humano –aunque sólo sea por el decimonónico y todavía vigente qué dirán– es normal, pero hacerlo con un familiar no humano, ¡es digno de admiración! Y cuanto menos, merece un modesto post en esta casa cibernética. Asimismo merece una visita por parte de ustedes, queridos lectores, la próxima vez que se acerquen a la capital gala, que la Torre Eiffel está ya más vista que el TBO.

La entrada principal se muestra sinuosa y algo naíf comparada con los grandilocuentes propileos cementeriles de la época.

martes, 28 de marzo de 2017

La belleza de los cementerios ingleses. Haciendo turismo por Highgate, (Londres, Reino Unido).

Me gusta quedar con gente que no me conoce demasiado porque es una de las mejores formas que existen para averiguar la esencia que uno mismo transmite de cara a la galería. Hace poco la amiga de una de mis mejores amigas me presentó a su hermano como Iván, esta es Cal y le encantan los cementerios. Al segundo Iván estaba hablando conmigo sobre la belleza de los cementerios ingleses, con todas las tumbas por ahí tiradas (sic).

Mucho orden no parece que haya, pero verdaderamente ¿quién lo necesita?
Aquella breve conversación me ha traído hoy hasta aquí con ustedes porque, si bien es cierto que no soy ajena al atractivo de los clásicos cementerios anglosajones (victorianos o de otras épocas), descontando al inglés de la capital española y el quedarme a las puertas del inglés malacitano, solo he estado en uno: el Cementerio de Highgate en Londres.